El dolor lumbar que baja a las piernas puede causar una grave discapacidad

El dolor que se extiende desde la parte baja de la columna vertebral (lumbar) hacia los glúteos y hacia la parte posterior de la pierna es la característica distintiva de la ciática. (Foto: Getty)
El dolor que se extiende desde la parte baja de la columna vertebral (lumbar) hacia los glúteos y hacia la parte posterior de la pierna es la característica distintiva de la ciática. (Foto: Getty)

Hoy en día hay un gran mucha confusión en torno al dolor de espalda y sus variantes. Identificar el tipo de dolor que tenemos es fundamental para entender por qué surge y saber cómo tratarlo. Por ejemplo, muchas personas con molestias en la región lumbar creen que tienen ‘ciática’ cuando en realidad no es así, mientras que otras sufren en silencio sin saber por qué.

Para empezar hay que decir que no se trata de un dolor de espalda corriente ni tampoco corresponde estrictamente a un dolor lumbar. Para los médicos, la ciática es “un síndrome neurológico que se caracteriza por un dolor agudo localizado en el territorio del nervio ciático. Casi siempre se debe a la compresión de sus raíces nerviosas en la columna vertebral, y a menudo es consecuencia de una hernia discal lumbar, cuentan los especialistas de la Clínica Universidad de Navarra (CUN). pero también puede ser consecuencia de una artrosis, de tumores, la diabetes o el embarazo”.

“Cuando el dolor sobrepasa la zona lumbar y llega hasta los miembros inferiores hablamos de dolor lumbar irradiado. Si el dolor se extiende desde la región lumbar hasta el talón o el pie, descendiendo por la parte posterior o lateral del muslo, lo llamamos lumbociática o síndrome radicular, o ciática a secas”, explican desde la Fundación Española de Reumatología. Su presencia sugiere lesión de las raíces nerviosas que salen de la columna lumbar y llevan la sensibilidad o las órdenes para contraer los músculos a los miembros inferiores a través del nervio ciático. Si el dolor no supera la región de la rodilla no debería hablarse de ciática y su causa no suele ser la lesión de las raíces nerviosas.

A diferencia de la lumbalgia, cuyo dolencia se concentra específicamente en la espalda, la lumbociática paraliza a la persona con un dolor tan intenso que no permite movimiento o erguirse.

Sobrepeso, sedentarismo, trabajo físico pesado y levantar objetos de manera inadecuada son los principales factores que desencadenan la lumbociática, enfermedad que se caracteriza por un dolor que se propaga a lo largo del nervio ciático, pasa por el glúteo, la parte posterior del muslo, se prolonga hasta la pierna y termina en el pie. Para identificar si lo que padeces es ciática, puedes comprobar si aparecen las siguientes señales:

  • Dolor constante en una nalga o en una sola pierna (rara vez puede presentarse en ambas piernas), llegando hasta el talón, la cara dorsal del pie, la planta o los dedos.

  • Agudización del dolor al sentarse.

  • Dolor agudo por la parte posterior del muslo.

  • Hormigueo que baja por la pierna.

  • Adormecimiento o debilidad para mover la pierna o el pie.

  • Sensación de acorchamiento o entumecimiento.

  • Dolor punzante al ponerte de pie o caminar.

  • Falta de fuerza en la pierna dañada.

Muchas veces estos síntomas están asociados a alteraciones en la columna, como hernia discal, espondilosis o artrosis en la columna. Por esta razón, cuando los primeros síntomas surgen es muy importante consultar al médico para que valore la posibilidad de realizar algunas pruebas y exámenes de rayos x en la columna o una resonancia magnética para ver si existe alguna alteración que esté oprimiendo el nervio y dando origen a los síntomas.

Además, es muy importante que tengas claro las diferencias entre lumbago y ciática ya que esta afección puede generar una lesión permanente a los nervios y causar debilidad progresiva o pérdida de sensación en las piernas, que más allá de impedirte caminar con normalidad, puede causar una afección grave denominada ‘síndrome de cauda equina‘.

Se trata de una presión extrema e hinchazón de los nervios que se encuentran al final de la médula espinal acompañada de retención y/o incontinencia urinaria. Se manifiesta de repente con los mismos síntomas de la ciática (dolor punzante, así como pinchazos o entumecimiento alrededor de la parte inferior e interna de los muslos) pero más intensos y en ambas piernas. Puede hacer que seas incapaz de mover las piernas y pierdas la capacidad de orinar.

Si no se recibe tratamiento en forma rápida o se opera, algunos de los resultados adversos pueden ser parálisis permanente, problemas de control urinario e intestinal, dificultad para caminar u otros problemas neurológicos y físicos. Por ello es importante buscar atención médica si has detectado síntomas de ciática.

Por esta razón, cuando surgen los primeros síntomas de ciática es muy importante consultar al médico para que valore la posibilidad de realizar algunas pruebas y exámenes de rayos x en la columna o una resonancia magnética para ver si existe alguna alteración que esté oprimiendo el nervio y dando origen a los síntomas.

Una de las pruebas consiste en acostarse boca arriba y levantar la pierna estirada de la camilla, si hay sensación de hormigueo el test indica que hay compresión del nervio. Si hay dolor en la otra pierna esto indica una grave alteración de la columna como una extrusión discal.

Otra manera rápida de saber si tienes ciática y no lumbago a secas es con la prueba de marcha que consiste en dar una vuelta a la habitación caminando descalzo sobre tus talones. Si no puedes mantener los pies elevados, puede deberse a un debilitamiento de los miembros inferiores causado por la ciática. Realiza la misma prueba caminando en puntas. El estiramiento de los músculos isquiotibiales puede reproducir el dolor ciático en la pierna. Si no ocurre nada de esto, el dolor se debe a lumbago y no a ciática.

En el caso de que la columna esté saludable y sin alteraciones, la causa del dolor en la ciática debe ser solamente muscular o del tejido conectivo y el tratamiento es relativamente más simple.

Además del tipo de dolor y de la afectación, la duración y el cese del dolor tampoco es el mismo en el lumbago que en la ciática. En el lumbago el dolor generalmente cede por sí mismo o mediante analgésicos, ejercicios o uso de fajas o cinturones lumbares, con una extensión máxima de seis semanas. Sin embargo, con la ciática, el dolor puede durar entre tres y seis meses, y para curar el nervio ciático inflamado se debe realizar el tratamiento indicado por el traumatólogo o por el fisioterapeuta con medicamentos, ejercicios e inyecciones de cortico esteroides para aliviar el dolor agudo, además de masajes y fisioterapia.

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